Empiezen

Me emocione bastante al saber que había aprobado, aunque fui el que recibió más daño, ya me había quedado el ojo morado, pero no era nada al saber que podré cumplir mis metas, así que me prepare para salir, pero no me iría sin antes visitar la tumba de mi madre, ya era medio día así que no me detuve con nada después de prepararme, solo corriendo emocionado, lleve una mochila con unas cosas para mi madre y hermanos, cuando salí de la mansión, corrí por el pueblo sin detenerme, las personas del pueblo eran muy amables, todos escucharon que había aprobado la prueba de Sir. Heliot y mientras me veían pasar me felicitaban, otros me desearon suerte al verme, yo les agradeci a todos, al oírlos me emocione mas, así que me apresure a llegar a la colina donde estaba mi familia, pase por un río, los peces se veían nadar, el agua cristalina, las aves cantando, el viento soplando sobre mi cabello, era hermoso, me traía mucha nostalgia, ya que me recordaba mucho al bosque donde solía jugar con mis hermanos, pase por una colina, no era muy boscosa pero era muy verde y se lograba ver muy bien el río que cruce, ya era de tarde, así que las nubes y el sol se veían de maravilla, al llegar a la cima de la colina por fin llegué a mi destino, en las tumbas de mi madre había colocado piedras con sus nombres y puse flores todo el tiempo que se marchitaban.

Lleve flores y otros recuerdos, aprendí a hacer figuras de madera, así que les hice a todos una figura en especial, a mi hermanita le hice un conejito, lo pinte del mismo color de su cabello, a mi hermano le hice un caballo, no lo hice igual, pero si se veía lo que era, a mi madre le hice le hice un colibri, le gustaban bastante, siempre en las mañanas observaba las flores esperando que llegarán.

Me quede un par de horas antes de partir, cuando ya estaba de regreso fui recibido por Sir. Heliot, me acompañaba el mismo chico con el que hice la prueba, no lo había visto bien, pero tenía un cara lisa, ojos oscuros, y pelo corto, la verdad no me había fijado ya que la primera vez que lo vi todo sucedió muy rápido, y observaba más su espada que su rostro, pero era de bien parecido, y me saluda al verme acercarme y me dice, "Disculpa por lo de el otro día, soy Gabriel Smith, un gusto en conocerte Aren" se presentó así sin mas, después de eso solo lo salude casualmente y me dirijo a Sir. Heliot y le dije, "Muchas gracias por todo Sir. Heliot no tengo como agradecerle por haber hecho todo esto por mí" Agradecí lo más que pude, y me dijo, "No tienes que agradecer le debía un favor a tu padre así que no tienes nada que agradecer, así que si lo encuentras... Dile que estamos a mano", yo no sabia sobre ese asunto, pero parece que es algo entre ellos y si no lo menciono antes entonces no valía la pena mencionarlo, o al menos para el, pero deje el tema, después me despedi de mi amiga, la hija del mayordomo, llamada Arlyn Daimon, y era a la que creía que le gustaba, me despedi de ella, pero empezó a llorar, costo un poco calmarla pero al final lo acepto, después de me despedí de todos mis conocidos y subí al carruaje, después de un momento partimos de la mansión en dirección hacia la academia de caballería.

Todo fue bien, el viaje duró alrededor de dos días en llegar a la ciudad capital en la cual se encuentra la academia, solo había una academia en todo el imperio ya que se necesitaba que fuera supervisado por los maestros de espada del imperio los cuales se encuentran al servicio del rey, así que no pueden ir a supervisar diversas ciudades debido a su trabajo como guardia real, debido a esto el reclutamiento se deja a la ciudad capital para entrenar y capacitar a los reclutas a ser un soldado o caballeros hechos y derechos.

Al llegar a la capital me sorprendí un poco, no era para nada pequeña, había alrededor de 25 millones de habitantes en la ciudad, era inmensa, la capital era muchas veces más grande que otras ciudades y pero había uno que llamaba más la atención, en la calle principal aunque tardaría mucho tiempo recorrer la ciudad a pie en carruaje no se tarda mucho, este edificio era inmenso, podría ocupar miles o ciento de miles de utilizar bien su espacio, este edificio no era otro que la academia de caballería al acercarme se vio el espacio que ocupaba sólo la entrada, la entrada era majestuosa, se podía ver guardias en la entrada, por lo visto no les gustaba los berrinches, la cantidad de guardias lo justifica, había un guardia cada siete metros, pero por todo lo demás estaba bien y se sentía seguro.

Hoy era el día donde todos los que querían asistir en la academia tendría que llegar aquí para avocarse a la academia, y poder registrarse, en la academia según me había dicho Sir Heliot antes de venir aquí, que el sistema de la academia es muy competitivo, ya que todos querían llegar a ser caballeros del rey, y no sólo las calificaciones sobre las clases valen, si no también la práctica con la espada, llegamos a un alfiteatro, bien cabían cien mil personas aquí, pero sólo faltaba poco para llenarse, debido a las luchas contra otros imperios el trabajo mejor pagado después de los médicos, los caballeros eran el segundo mejor pagado, y debido a su importancia no les importaba el dinero que gastarán en el reclutamiento de personas calificadas para las futuras guerras, todos se sentaron y cuando nadie más entraba un hombre de paro en el centro de todos, llamando nuestra atención nos dice, "Bienvenidos a la academia de caballería, les agradecemos su apoyo al imperio...". Dijo el hombre alto de pelo negro y largo con armadura plateada y al final nos dijo, "Pero debido a que hay muchas personas este año, así que debido a eso ocupamos que derriten al menos dos o tres de los demás nuevos que quieren integrar a la academia, las reglas son sencillas deben arrebatarle el guante que les dimos, no pueden usar espadas ni nada que arriesgue la vida de los demás pero si pueden noquear y arrebatar el guante, empezarán en la parte trasera de la academia y tendrán que llegar a la entrada de la academia por donde vinieron. "

Todos al oír esto se pusieron tensos, yo no sabía cómo hacer esto, pero si esto es debido para que entremos a la academia lo haré si es necesario. Todos estábamos en la parte trasera de la academia, y todos estábamos listos, el señor que dio la presentación estaba parado en una torre, y dijo, " Empiezen..."