Knox
Permanezco quieto bajo la ducha, con el agua cayéndome por la cabeza. Aprieto la mandíbula con fuerza.
El agua está helada, pero no siento nada, solo las oleadas de furia que me recorren las venas.
Golpeo los azulejos con el puño, maldiciendo en voz baja. Lo que empezó como una quedada inofensiva ha resultado ser un desastre.
Ahora me enfrento a una amenaza de Emma. Suelto una risa sombría mientras el agua me chorrea por la cara.
Emma está abarcando más de lo que puede apretar. Me aseguraré de que no siga adelante con su estúpida amenaza.
Sé que mi reputación y mi matrimonio están en juego si publica ese vídeo. Definitivamente confirmará los temores de Gina.
Aún no he superado lo que hizo Monica. Y ahora tengo que lidiar con Emma.
Anoche, cuando volví de la reunión, me sorprendió ver a Emma con mi camisa.
Joder. Estaba tan sexi con ella. Me quedé paralizado un momento, intentando apartarla de mis pensamientos, pero cuando me sonrió, perdí el control por completo.