CAPÍTULO 152: Incapaz de identificar a mi padre

Emma

La ansiedad me oprime el pecho cuando cruzo la puerta de entrada, y mis tacones repiquetean suavemente contra el suelo.

El apartamento me recibe con su silencio habitual, aunque hoy ese silencio se siente casi insoportable.

Todo lo que necesito es dormir bien para olvidar mi horrible día en el trabajo. Mi casi pelea de antes con mi mamá me acelera el corazón.

La luz del pasillo se enciende. Me quito los zapatos y siento el suelo fresco bajo mis pies mientras llevo el bolso y los zapatos a mi habitación.

No me molesto en encender las luces de la sala ni de la cocina. El silencio me presiona y quiero esconderme de él, refugiarme en el único lugar que siempre ha sido mío: mi habitación.

La puerta chirría al abrirse con un ligero empujón de mi hombro y enciendo la lámpara de la mesita de noche. La luz tenue se derrama por la habitación y dejo caer el bolso sobre la cama con una sensación de pesadez de la que no puedo desprenderme.