—Entonces, ¿qué se suponía que le dijera? ¿Que no puede unirse a nosotros y despertar sus sospechas y las de todos los demás en la habitación? —preguntó Reni.
—¿No te das cuenta de que si él está aquí, Ava eventualmente se enteraría de esto y la pondría en peligro? —preguntó Evena.
Reni suspiró y no le respondió, en su lugar sacó un papel mágico y empezó a garabatear en él.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó Evena.
—Escribiendo una carta al rey —respondió Reni.
—¿Por qué?
—Le estoy diciendo que no te necesitamos en el equipo y que puedes ser enviado de vuelta a Feyre —respondió Reni.
—¿Qué? Reni, para —Evena trató de detenerlo.
Reni se volvió a mirarlo, Evena se sorprendió al ver que estaba llorando.
—Reni, ¿qué pasa? —preguntó él preocupado.
Reni lo empujó. —Tú eres el problema, tú y tu actitud. ¿Te importa siquiera cómo me siento? Estoy preocupado por Killian, estoy preocupado por mi vida. Fui al palacio del rey por ti, ¿recuerdas eso? —preguntó Reni.