Capítulo 14: ¿Friendzone?

Habíamos pasado un buen rato jugando, o bueno, por lo menos intentándolo, ya que cada disparo era aún peor. Parecía que cada intento era una pequeña batalla perdida, y cada vez que fallaba, soltaba un gemido de frustración, pero nunca dejaba de sonreír con esa actitud relajada que siempre la definición.

"Deberías haberme avisado que esto iba a ser una comedia de errores", bromeé, sin poder evitar querer reír mientras me preparaba para devolverle una pelota que venía más descontrolada que las anteriores.

Yanami frunció el ceño, como si se estuviera concentrando por fin en lo que hacía. "Solo es cuestión de práctica, Ayanokouji-kun", dijo con una confianza renovada, mientras su rostro se tomaba un tono más serio. "No siempre soy tan desastrosa, lo juro".

"Seguro", respondió con un tono ligeramente sarcástico mientras dejaba que la pelota rebotara una vez antes de devolverla con precisión. La pelota cruzó la mesa con facilidad, un movimiento bastante simple, pero suficiente para hacer que Yanami la dejara pasar al no ser capaz de seguir la velocidad de mi disparo.

El sonido del rebote de la pelota era lo único que rompía el silencio de ese rincón del gimnasio. Desde la distancia, el bullicio de la cancha de baloncesto parecía ser otro mundo, uno que, en ese momento, no me importaba en lo más mínimo.

"¿Sabes qué, Ayanokouji-kun? Creo que tienes razón, esto está siendo un desastre", admitió Yanami con una risa nerviosa, mientras dejaba caer la raqueta, mirando el escenario con una mezcla de resignación y diversión. "Pero al menos estoy disfrutando el momento, ¿no? Y eso es lo que importa, ¿verdad?"

Estaba por responderle, pero casi como si el destino se negara a que escuchara mi respuesta, el profesor se nos acercó con la intención de decirnos algo.

Al llegar, simplemente nos dijo que fuimos a buscar a Ayano y Yakishio, ya que al parecer no habían vuelto en todo este tiempo.

¿Qué tan inútil debe ser un profesor para perder a sus propios alumnos? No tenía ninguna clase de opinión de los profesores de esta escuela, pero cada vez me parecían más incompetentes. Incluso ahora, este supuesto docente solo nos arrojaba sus problemas a un par de estudiantes, con la excusa de que no estábamos haciendo nada relevante.

Mi mirada se desvió hacia Yanami, quien, al igual que yo, parecía totalmente desconcertada por la situación. Si había algo que no podía soportar, era la indiferencia de los adultos cuando se trataba de cosas que ellos mismos deberían estar controlando. Sin embargo, en lugar de protestar, Yanami soltó una carcajada y me dio un pequeño empujón, como si quisiera animarme.

"Bueno, si eso nos va a sacar de aquí, mejor no protestar", dijo, sacudiéndose las manos como si se deshiciera de cualquier remordimiento.

"A lo mejor podemos encontrarlas antes de que el día se convierta en otro desastre completo."

Yo, por supuesto, no compartía ese optimismo. Pero no había mucho que pudiese hacer más que seguir el juego. Al fin y al cabo, no era como si tener más problemas en este momento fuera algo nuevo para mí.

Comenzamos a caminar en busca de Ayano y Yakishio, sin saber exactamente por dónde empezar. Le había dado una indicación a Ayano de dónde podría estar Yakishio, pero no había regresado, así que era poco probable que estuvieran en el almacén, ¿Verdad?... a menos que... estuvieran haciendo eso .

Pasamos un rato yendo de un lado a otro intentando encontrar, por lo que decidimos que debíamos buscar en el almacén, no es como si perdiéramos nada por intentarlo.

Al abrir la puerta, nos encontramos con una escena bastante… curiosa. Dentro, estaban Ayano y Yakishio, sus cuerpos pegados el uno al otro, y la ropa de Yakishio esparcida por el suelo. Lo más extraño era que ambos estaban empapados en sudor.

Si fuera una persona normal, lo más probable es que hubiera tomado una idea precipitada o me hubiera sentido avergonzado por encontrarme con algo tan… íntimo. Sin embargo, lamentablemente, yo no era esa clase de persona. Para mí, todo parecía tener una explicación más lógica. Era claro que Yakishio se había quitado algo de su ropa debido al calor insoportable dentro de la habitación, además de que la puerta del almacén estaba atorada, pero no cerrada con candado, lo que indicaba que probablemente no habían planeado quedarse allí demasiado tiempo.

"¡C-chicos!" exclamó Ayano, tratando de levantarse.

"Creo que es mejor dejarlos, Ayanokouji-kun", dijo Yanami con una sonrisa torcida, como si estuviera entendiendo todo lo que estaba sucediendo… pero de una manera muy diferente a la mía.

''Tienes razón, aveces hay que dejar a los chicos hormonales hacer lo que quieran'' dije mientras decidía seguirle el juego.

''S-se equivocan, ¡Solo somos amigos!'' gritó Ayano intentando aclarar la situación. Viendo la reacción de Yakishio... ¿A esto llaman la friendoze?, claramente estaba enamorada de él. No era necesario ser un genio para darse cuenta. Sus ojos evitaban el contacto directo, y su actitud nerviosa lo decía todo. Podría haber dicho algo al respecto, hacerle alguna broma o dejar que todo quedara en una situación incómoda, pero algo me decía que esto iba más allá de lo que cualquiera pensaría.

Yakishio, aún sin decir una palabra, se levantó lentamente, recogiendo lo que quedaba de su ropa con una expresión algo más seria que antes. Parecía incómodo, pero no había mucha más opción que seguir adelante.

''¿Podemos irnos ya?'' preguntó, finalmente rompiendo el silencio. El tono en su voz era algo apagado, como si todavía estuviera procesando lo que acababa de suceder.

Ayano, al darse cuenta de su estado, se apresuró a acercarse a él. ''¿Qué sucede, Remon?'' dijo Ayano, intentando detenerla cuando notó su comportamiento distante. Se veía preocupada, su tono ahora era mucho más suave, casi como si tratara de calmarla.

Remón, sin embargo, no respondió de inmediato. Su mirada estaba perdida en algún punto indeterminado del suelo, y su respiración aún estaba algo agitada. Parecía que, por un momento, ni ella misma sabía cómo reaccionar. Algo había cambiado en el aire, y no podía evitar preguntarme si la situación realmente escalaría tan rápido.

''Estoy bien... solo necesito un momento'' dijo Remon finalmente, con la voz quebrada. Intentó dar unos pasos hacia la salida, pero se tambaleó ligeramente, como si la incomodidad emocional que sentía fuera más difícil de soportar que el calor del almacén.

Ayano, claramente preocupada, la sujetó del brazo con suavidad, y por un momento, todo quedó en silencio. Como si ninguno de nosotros supiera cómo reaccionar ante esa vulnerabilidad repentina.

''Déjala, Ayano'', intervine al fin, viendo cómo la situación comenzaba a tornarse aún más tensa. No podía negar que algo no estaba bien, y mientras Ayano trataba de mantener la calma, la atmósfera entre ellos se volvía más densa.

Yanami, que hasta ese momento había permanecido en silencio, dio un paso hacia adelante, mirando a Remon con una expresión comprensiva.

''Quizás deberíamos darle un poco de espacio. No se ve como si esté lista para hablar de esto ahora'' dijo, con un tono suave, pero con la certeza de alguien que ya había visto más de lo que parecía.

Parece que al menos Yanami no era tan estúpida en temas de interacción social, un punto positivo para ella, supongo.

''Debemos de irnos, el profesor los busca'' dije finalmente, intentando romper esa atmósfera tan delicada que se había formado. Sabía que nada bueno podría surgir de quedarnos allí, atrapados en el silencio incómodo que solo incrementaba la tensión entre todos nosotros.

Yakishio y Ayano intercambiaron una mirada breve. Una, conteniendo la tristeza tras el rechazo. La otra, por otro lado, parecía desconcertada, sin entender completamente lo que estaba pasando.

Yanami, quien parecía captar mejor la naturaleza de la situación, se acomodó en silencio y comenzó a caminar junto a mí. A pesar de su actitud relajada, había algo en su mirada que indicaba que comprendía mucho más de lo que quería mostrar. Tal vez porque recientemente había sido rechazada por el chico que le gustaba. De alguna manera, me sentí aliviado de que alguien estuviera tratando de hacer que las cosas no fueran aún más difíciles.

Finalmente, aceptaron mis palabras. La puerta del almacén se cerró detrás de nosotros con un suave clic, y por un momento, todo quedó en silencio mientras nos adentrábamos en el pasillo. El eco de nuestros pasos resonaba suavemente en el aire. Nadie hablaba. Nadie parecía saber cómo seguir.

No podía predecir cosas que no comprendía, como el amor. Pero, por ahora, puedo decirlo con certeza: Yakishio Remon, eres una heroína perdida. Aunque tal vez, y solo tal vez, logres superar la adversidad. ¿Quién sabe? Pero espero estar allí para ver cómo lo consigues.